La trágica historia oculta de Franklin y por qué es el protagonista más incomprendido de GTA 5
El protagonista más joven de la saga arrastra una historia de abandono, prisión y supervivencia que la mayoría de jugadores nunca llegó a conocer del todo
Franklin Clinton lleva años siendo el protagonista menos explorado de GTA 5. No por falta de pantalla, sino porque su historia se cuenta entre líneas: en los objetos de su casa, en los diálogos secundarios, en los tatuajes que uno puede o no comprarse. Mientras Michael carga con su crisis de mediana edad a gritos y Trevor convierte cada escena en un espectáculo, Franklin simplemente hace el trabajo. Lo que muy poca gente sabe es lo que hubo antes.
Abandonado antes de nacer, criado por sus abuelos
El padre de Franklin desapareció antes incluso de que él llegara al mundo. Su madre, que sufrió maltrato, cayó en el consumo de sustancias durante el embarazo, lo que acabó con su vida pocos años después del nacimiento de Franklin. Sin padres, el chaval terminó bajo la tutela de sus abuelos en el sur de Los Santos, el barrio más duro de la ciudad.
Fueron ellos quienes intentaron darle una infancia digna. Sin embargo, el ambiente del barrio y los primeros años marcados por aquella situación familiar lo arrastraron hacia el lado equivocado antes de que pudiera elegir otra cosa.
Su primer delito lo cometió siendo un niño
El debut delictivo de Franklin no fue ningún atraco cinematográfico. Junto a su amigo JB —el que años después sería pareja de Tonya, la pesada de la grúa— se dedicó a vender sustancias por las calles del sur de Los Santos cuando todavía era un crío. El negocio funcionó hasta que su abuelo los descubrió y los persiguió por medio barrio para ponerles las orejas coloradas.
En el instituto Davis High School, que no aparece en ningún punto del mapa por mucho que se busque, Franklin fue construyendo sus primeras relaciones: allí conoció a Tanisha, que sería el amor de su vida, y también a Tonya. Sacaba notas mediocres y acabó expulsado tras agredir a un profesor, aunque los motivos de ese incidente nunca quedaron del todo claros.
Cuatro años en prisión y una promesa de cambio
Con el tiempo, Franklin trabajó para un transportista de sustancias llamado Marcus, cuya forma de operar —mandatos erráticos, ego desmedido— terminó con un enfrentamiento directo. Esa cadena de decisiones le costó una condena de cárcel de la que salió con la intención de rehacer su vida: trabajo legal, alejarse del mundo pandillero y recuperar a Tanisha.
No consiguió ninguna de las dos cosas. Tanisha había visto morir a su hermano en un tiroteo pandillero y había decidido cerrar esa puerta para siempre. Franklin encontró trabajo en un concesionario embargando coches de alta gama, un oficio que encajaba perfectamente con la habilidad al volante que había pulido durante años de carreras callejeras y huidas a toda velocidad.
Lo que esconden su casa y sus tatuajes
Hay detalles sobre Franklin que están ahí desde el primer minuto de juego, pero que pasan desapercibidos. Los equipos de mezcla musical que ocupan un lugar destacado en ambas casas donde vive durante los eventos del juego señalan una afición que compartió con muchas horas: la producción musical. En ocasiones, al seleccionarlo, se le puede encontrar en mitad de una sesión.
La casa de Forum Drive, donde vivió con su tía Denise, llegó a sus manos por herencia tras la muerte de sus abuelos. Que esa propiedad existiera y no estuviera en uso antes señala que, a pesar del contexto del barrio, la familia no arrastraba exactamente una situación de miseria extrema.
En cuanto a su posible fe cristiana, hay dos pistas concretas: Franklin reconoce al instante el versículo bíblico que Michael recita con sarcasmo tras destrozar la casa en la misión del asesoramiento matrimonial, y entre los tatuajes disponibles para su torso figura uno que cita directamente la Segunda Carta a los Corintios: "De mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad".
El único de los tres que no resuelve nada al final
La habilidad especial de Franklin —ralentizar el tiempo al volante de cualquier vehículo terrestre— no es un capricho de diseño. Responde directamente a su trayectoria: años de carreras ilegales y situaciones al límite que convirtieron la conducción en su recurso más fiable cuando todo lo demás fallaba.
Pero lo que más separa a Franklin de Michael y Trevor no es la edad ni el barrio. Es que cuando los créditos del juego terminan, él es el único de los tres cuya historia personal sigue rota. Tanisha sigue sin volver. Su tía Denise continúa mirándolo con desprecio. Y Stretch, su antiguo contacto pandillero, no ha dejado de querer eliminarlo.