Nadie va al cine en GTA V, pero dentro hay tres películas completas que esconden un turbio secreto
Desde parodias de Hollywood hasta un cortometraje animado que explica el traumático pasado de Trevor Philips: el increíble detalle en el que nadie se fija
Hay un rincón de Los Santos por el que pasas mil veces en coche y nunca te paras. Las marquesinas encendidas, los carteles raros, la cola de NPCs en la puerta. Los cines de GTA V llevan ahí desde 2013 y casi nadie se ha sentado a verlos de verdad. Y resulta que dentro hay tres películas completas, con su tráiler, sus créditos y todo, que Rockstar se molestó en producir para que casi nadie las viera.
Tres salas, doce horas y un horario que nadie respeta
En todo el estado de San Andreas solo hay tres cines a los que el jugador puede entrar a ver algo: el Tivoli Cinema en Morningwood, el Ten Cent Theater en Textile City y el Oriental Theater de Vinewood, ese que aparece un segundo durante la misión "Meltdown". Abren de 10 de la mañana a 10 de la noche, doce horas justas, y la película que pongan depende de la hora a la que entres, igual que pasa con la tele del juego.
La entrada cuesta 20 dólares por cabeza, y sí, puedes llevarte a los colegas en las quedadas. Una vez dentro la libertad es nula: solo mueves un poco la cámara y a aguantar. Hay un cuarto cine, el Doppler, que se puede comprar como negocio —el más barato del catálogo, por cierto— pero ahí solo entran ingresos pasivos, no entras tú a ver nada.
El bug que llena la caja fuerte mientras no estás
Aquí viene lo que interesa al bolsillo. En GTA Online existe un truco para quedarte AFK dentro del cine sin que el juego te eche. La jugada es simple: entras a una sala y sacas el teléfono. El juego detecta que estás en el móvil y, cuando la película termina pasadas las 22:00 —hora de cierre—, no puede expulsarte. Así que arranca otra peli, termina, no te saca, arranca otra, y así en bucle.
¿Para qué sirve esto? Para generar existencias en tus negocios y llenar las cajas fuertes sin estar pegado al mando ni en casa siquiera. Un detalle importante: en el modo historia las películas siempre empiezan desde el principio, mientras que en Online tienen horas de inicio fijas, así que entrar y pillar una ya empezada es lo normal. Quien tenga mansión o un Master Penthouse, además, puede ver hasta dos pelis en su propia sala privada.
"Meltdown": una persecución épica para salvar el capitalismo
La primera de las tres grandes se proyecta de 17:00 a 22:00 y se titula "Meltdown" (Cataclismo en español), la misma que protagonizan Solomon Richards y Michael en la trama principal. Dura diez minutos y es una parodia descarada de "El lobo de Wall Street" y de todo el cine de tiburones financieros: las voces en off, los planos de rascacielos, los gráficos excesivos.
La historia va de dos amigos en una clase sobre capitalismo y acciones. Un maestro "adopta" a uno de ellos y deja al otro tirado, hasta que el villano decide hackear la economía global pulsando un botón. Entonces aparece el amigo con un mono —literal, un primate— para ayudar a salvar el capitalismo en una persecución con música épica que acaba con los protagonistas bailando en la playa. La pieza esconde guiños sonoros: incluye "Mission Possible", una canción sin usar de la banda sonora del juego que en realidad es la versión sin editar del tema que suena al final del atraco Pacific Standard.
"The Loneliest Robot in Great Britain": el espejo de Trevor
De 10:00 a 13:00 toca la más oscura del lote. Cuenta la historia de Martin, un robot al que humillan, insultan y maltratan a diario, también abusado por su madre, que carga con todo ese rencor hasta que estalla y la lía. Contiene lenguaje ofensivo, escenas sexuales y muertes robóticas, así que de inocente tiene poco.
Bebe de la novela "1984", coquetea con "Wall-E" y deja referencias a "King Kong". Pero lo interesante para cualquiera que se haya pasado la campaña es otra cosa: el paralelismo con Trevor Philips es difícil de ignorar. Un tipo maltratado por su madre, abandonado, humillado, que recurre a la violencia cuando todo se tuerce aunque en el fondo solo busque un poco de cariño. Rockstar metió la biografía de uno de sus protagonistas dentro de un dibujo animado sobre un robot.
"Capolavoro": el experimento que casi nadie aguanta
La tercera, de 13:00 a 17:00, es "Capolavoro" (Obra Maestra). Un homenaje al cine de autor europeo de los sesenta, lleno de temas filosóficos y psicológicos, protagonizado por Antonio, un ladrón humilde al que atormenta una voz interior que termina enfrentándolo con su esposa. Está hablada en francés y español a la vez, usando metraje de GTA IV y Red Dead Redemption, y según su cartel se llevó el premio a mejor película extranjera.
El problema es seguirla: entre el español, el francés, los subtítulos en inglés de la película y los subtítulos del juego en español, hay que echarle paciencia. Un detalle para coleccionistas: en la versión japonesa de consola, tanto este filme como el robot solitario desaparecen y se sustituyen por programas de televisión como "Kung Fu Rainbow Lazer Force".
Las pelis fantasma que nunca llegan a la pantalla
Más allá de lo proyectable, las carteleras y los pósteres del juego esconden títulos que jamás puedes ver, pero cuyo arte cuenta su propia broma. "Neurotics Toys" es una parodia de "Toy Story" producida por Simeon que tiene hasta su propio tráiler: un simio del que se intentó sacar ADN declara la guerra a los humanos y siembra el caos en Los Santos, guiño evidente a "El planeta de los simios" con un cartel calcado al de "Inteligencia Artificial" de Spielberg.
El catálogo sigue: "Die for" homenajea a "Jungla de cristal", "Los Santos 2020" pinta a invasión alienígena, "Bnnbot Zombie" tira de cine de muertos vivientes y "Sequel" se ríe de las segundas partes a lo "Resacón". La joya escondida es "Drive Fast Die Slow", una parodia de "Fast & Furious" —coche, helicóptero y explosión incluidos— producida nada menos que por Michael de Santa. Su cartel aparece colgado en los cuadros de las mansiones una vez completas la misión "Hogar dulce hogar", el premio silencioso para quien se moleste en mirar las paredes.